La música en Don Quijote

La música en Don Quijote

“Que sin duda don Quijote quiere darnos música, y no será mala, siendo suya” (Don Quijote II, XL VI)

Para dar pequeña cuenta de lo que significa la música en el libro Don Quijote de la Mancha, accedí al intenso trabajo [1]  que ha realizado Juan José Pastor Comín desde hace años, en el que se trata el tema de la música en Cervantes y en su obra El Quijote.  A parte existe un artículo[2] de Pastor  que lleva como título, de forma muy acertada, la frase que encabeza esta entrada de blog “Que sin duda Don Quijote quiere darnos música, y no será mala, siendo suya” (Don Quijote II, XLVI), ofreciéndonos desde el inicio una pista sobre el papel que va a jugar la música en el libro cervantino.

Cervantes actúa en su obras no solo como un receptor de la realidad musical de su tiempo, sino también como un difusor de cantos a través de apariciones recurrentes en obras como, Don Quijote, o en sus Comedias y entremeses, en el Viaje de Parnaso o la Galatea. La presencia de instrumentos musicales en sus libros es muy amplia, haciéndose mención a los albogues, arpas, bandurrias, guitarras, dulzainas, flautas, gaitas, clarines, cítolas, rabeles, sacabuches, salterios, órganos, vihuelas, trompas, etc. También aparecen reflejados más de noventa tópicos musicales a los que se hace mención en sus textos y que tienen más de un centenar de musicalizaciones distintas, como por ejemplo: el Rey don Alonso, las folías, el escarramán, el canario, jácaras y jacaradinas, etc.  También en las obras de Cervantes se refleja la condición social de los músicos, incluso el escritor utiliza en ellas un vocabulario musical muy preciso apareciendo términos como contrapunto, coro o discantar.

Unas de las influencias musicales directas de Cervantes fue su padre Rodrigo de Cervantes, el cual era un melómano y tenía destreza tañendo la vihuela. También hay que mencionar a Álvaro de Cervantes, maestro de capilla de la Catedral de Córdoba desde 1548, y Alonso de Vieras, los cuales darían cierta formación musical al escritor durante su primera etapa. A parte, Cervantes también tuvo durante su vida distintas amistades con músicos de la época.

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             Variaciones sobre el Conde Claros

Si  nos adentramos en el tema de la presencia del hecho musical en Don Quijote, tendremos que decir que son numerosos los factores que propician las influencias musicales en Cervantes, haciendo que por ejemplo, el escritor  cuide el paisaje sonoro de la escena. Un ejemplo lo encontramos en [Don Quijote, II, IX, 695] donde el episodio comienza con una velada alusión al romance del Conde Claros reflejando un fragmento textual en el que se puede leer:  «Media noche era por filo, poco más a menos, cuando don Quijote y Sancho dejaron el monte y entraron en el Toboso». La anterior alusión al romance del Conde Claros propiciaba que viniese a la mente del lector multitud de variaciones, las cuales se realizaron sobre el romance en el siglo XVI  por parte de  vihuelistas como Mudarra, Narváez, Pisador y Valderrábano.

Otra alusión musical que encontramos en el libro cervantino, es la que se produce en el capítulo en el que tiene lugar el descenso a la Cueva de Montesinos. En ese momento aparece la tonada popular del romance de Durandarte que se encontraba en el Cancionero de Palacio, con música de Luís de Milán, pudiéndose leer en Don Quijote:  «Durandarte, Durandarte / buen caballero probado, / yo te hablemos / en aquel tiempo pasado…». En el libro aparecen multitud de ejemplos siguiendo la línea anterior, pero para no extendernos en esta entrada de blog que pretende ser breve, pasaremos a hablar de los tópicos.  Existen dos de ellos  los cuales se encuentran en Cervantes con cierta frecuencia y que fueron puestos en música en multitud de ocasiones. Por un lado, tenemos la invocación de la amada como “dulce enemiga”: «Yo no podré afirmar si la dulce mi enemiga gusta o no de que el mundo sepa que yo la sirvo. Solo sé decir, respondiendo a lo que con tanto comedimiento se me pide, que su nombre es Dulcinea» [Don Quijote I, XIII, pp. 141]. El tópico anterior viene como Juan José Pastor[3] nos recuerda, de la literatura cortesana (la «belle dame sans merci», elaborada en algunos motetes por Machaut, al igual que por un compositor más cercano a Cervantes como es Palestrina).   El tópico musical pronto fue popularizado, como podemos saber gracias a varias composiciones del Cancionero Musical de Palacio. El segundo, fue una fuente de inspiración para la novela cortesana y pastoril del siglo XVI, y no es otro que la historia de la bella malmaridada [4].

Siguiendo con el artículo de Juan José Pastor “Que sin duda Don Quijote quiere darnos música y no será mala siendo suya”, en Don Quijote también podemos encontrar composiciones de origen cortesano, escuchando de una forma deformada el texto «En tanto que de rosa y azucena» [5] de Garcilaso de la Vega, al cual Guerrero puso música.

Hay otra referencia importante como es el soneto CCXVI de Petrarca que se encuentra introducido por Cervantes en La casa de los celos  y en Don Quijote. El texto contó con una amplia difusión cantada por parte de compositores como Marenzio, Lasso, Peri y Caccini[5], de las cuales Cervantes es muy probable que tuviera conocimiento gracias a su etapa como camarero bajo la protección del Cardenal Acquaviva.

Como vemos tras esta breve aproximación que pretende ser tan solo un titular de lo que podemos encontrar en la obra cervantina,  la música está presente en Don Quijote  de una forma importante a través de distintos caminos, en los cuales podremos profundizar si nos sumergimos en la maravillosa obra del escritor.


 

[1] Para conocer el trabajo realizado por Juan José Pastor en el ámbito de Cervantes y la música, tenemos que destacar dos libros y un CD titulado Por ásperos caminos, nueva música cervantina. Los libros están publicados por la editorial Academia del Hispanismo y los podemos encontrar en este enlace http://www.academiaeditorial.com/web/juan-jose-pastor-comin/ . A parte también se pueden descargar los audios del CD: Por ásperos caminos nueva música cervantina  en el siguiente enlace. http://www.uclm.es/profesorado/jjpastor/porasperoscaminos.html

[2] Vid. Juan José Pastor (2004): “Que sin duda Don Quijote quiere darnos música y no será mala siendo suya”. Contrastes (ISSN: 1136-4076), vol. 38. pp. 18-25.

[3] Cancionero musical de Palacio (ed. Barbieri, op. cit. “La bella malmaridada”, música de Gabriel, 1890:.376). Vihuelistas como Narváez y Valderrábano también la recogen. Vid. Narváez, Luis de (1538): Los seys libros del Delphin de música de cifra para tañer vihuela, Valladolid, Diego Hernandez de Córdova. (RISM: Madrid, Biblioteca Nacional; Londres, British Museum). Transcripción y estudio por Emilio Pujol, MME, vol. III, Barcelona CSIC, 1945, pp. 77-78); Valderrábano (op, cit., pp. 40-42). Morais, op. cit. nº XCCIX

[4] Vid. Guerrero, Francisco, (1955): Opera Omnia. Canciones y villanescas espirituales, primera parte a cinco voces, transcripción por Vicente García y estudio por Miguel Querol Gavaldá, MME, vol. XVI, Barcelona, CSIC. [Guerrero, Francisco (1589): Canciones y villanescas espirituales de Francisco Guerrero […] à tres, y a quatro y a cinco bozes, Venetia, Iago Vincentio, 1589 (Valencia, Colegio y Capilla del Corpus Christi).], pp. 14-18.

[5] Sobre las composiciones de Lasso (en Gardane, 1567 Il quarto libro di madrigali a 5, en Orlando di Lasso, (1894-1926): Sämtliche Werke, ed. Sadberger, Leipzig, Breitkopf & Härtel), se escribieron posteriormente las de Peri, Jacopo, (1609): Le varie musicheand Other Songs, Firenze, ed. by Tim Carter, A-R Editions, Inc. Madison, 1985, pp. 5-8) y Caccini, Giulio (1614): Nuove musiche e nuova maniera di scriverle, Firenze, a Zanobi Pignoni & Co. (ed. H. Wiley Hitchcock, A-R Editions, Inc, Madison, 1978, pp. 51-59).

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